7 de julio de 2011
¿Natural o Cesárea?
Todo el tema del parto me tiene obsesionada. Me he vuelto un poco monotemática y le pregunto a cuanta madre me encuentro en el camino, si tuvo parto natural, si fue cesárea y si le dolió. He visto todas las temporadas de "Historia de un Bebé" y le pongo pausa al vídeo en la parte más crítica de la salida, el momento donde madre e hijo luchan por la vida, donde dejan de ser uno mismo para convertirse en dos seres independientes, ese momento mágico que toda embarazada se imagina y espera con ansiedad. Es en ese momento del video donde me hago mil preguntas, la más importante: "¿Qué se siente?"
Creo que el parto es una de esas sensaciones que no se pueden explicar, que varían mucho de persona a persona y que sólo se entiende hasta que se vive. Yo siempre fui de la mentalidad de que el parto debe ser natural, que el cuerpo de las mujeres está diseñado para tener bebés por la vagina, así es como tiene que ser. Sin embarogo veo fotos, videos y no me explico todavía cómo hace un bebé para caber por ahí. Bueno, la naturaleza es sabia y creo que el hecho de tener un bebé de forma natural lo hace más especial, más romántico... más consciente... no sé. Pero, ¿qué pasa entonces con una cirugía de cesárea? es más frívolo, planificado y superficial? ¿Qué sienten las mamás que tienen una cesárea?
Lastimosamente yo no tendré la fortuna de un parto natural. Hoy me avisaron que Martina viene con el cordón umbilical enrredado en su cuello y según los médicos es riesgoso practicar un parto vaginal en este caso. Hay médicos que dicen que no es peligroso, y de hecho hacen el parto así y desenrredan el cordón al salir el bebée, pero ese no es mi caso ni el de mi doctor, así que será una cesárea.
Tengo que confesar que cuando me dieron la noticia de que sería cesárea, sentí en el fondo de mi corazón, un alivio. No tendría que pujar, no sentiría ningún tipo de dolor y no tendría que imaginarme mi cuerpo, así como el de esas mujeres de los videos. Podría ir a la peluquería un día antes y estar divina, no sudaría y no se me movería un pelo. Tendría clarísima la fecha de mi parto y podría prepararme psicológicamente para recibir a Martina. Allá, lejos se fue mi idea de parto natural y romántico, como el de las películas, ese donde uno suda, grita y puja hasta sacar el amor más grande del mundo.
Ahora pienso que sin importar la "técnica de extracción de bebé" que se utilice, no es menos madre la mujer que da a luz con cesárea. Al fin y al cabo están todos los elementos: mamá, bebé, felicidad y amor, sólo cambia la forma de salir.
No sé qué sentiré, pero por lo menos sí tengo una cosa clara, y es que sigo esperando a Martina con ansias locas y con todo mi corazón. Estoy feliz de poder recibir a mi chiquita por fin. También tengo la certeza de que nacerá un lunes 18 de julio a las 8:00 de la mañana, será cancer y según los pronósticos del tiempo, llegará en un día de lluvia en la ciudad de guatemala.
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